No os extrañe que el hombre se vuelva criminal cuando le degradan, aunque inocente; no os extrañe que prefiera el crimen a las cadenas cuando en una o en otra situación es alcanzado por el oprobio.
El Estado es la vasta maquinaria de la delincuencia y de la agresión institucionalizadas, la organización de los medios políticos con el objetivo de enriquecerse, esto quiere decir que nos hallamos ante una organización criminal y que, por consiguiente, su categoría moral es radicalmente distinta de la de cualquiera de los legítimos dueños de propiedades.
Bronca porque matan con descaro pero nunca nada queda claro, bronca porque roba el asaltante pero también roba el gobernante.