—¿Me permite que le hable de los ángeles, señor Mustachen? —preguntó el patricio en tono cordial—. Conozco dos datos interesantes sobre ellos.
El patricio era un pragmático. Nunca trataba de arreglar las cosas que funcionaban. Las que no, de todas formas se rompían.
... al sastre y aun al zapatero, lo estimarán más en todas partes, que no al hidalgo tuno, ocioso, trapiento y petardista.
Un villano en pie es más grande que un hidalgo de rodillas.
Sólo te dicen esas cosas para ganarse el favor de tu señor padre le dijo. La verdad la encontrarás en el espejo, no en la lengua de los hombres.
—Hay que moverse siempre deprisa, señor Bobinas. ¡Nunca se sabe quién te anda pisando los talones!