La globalización supone un crecimiento económico sostenido. En caso contrario, el proceso pierde sus beneficios económico y su apoyo político.
En las luchas contra el imperialismo económico extranjero, por la industrialización nacional, por la justicia en los campos, contra el parasitismo de los grandes rentistas, etc., la posición que conviene a los trabajadores es la posición misma del interés nacional.