¿Se ha dado cuenta de cómo apreciamos nuestros males? Usted se agarra a sus ideas religiosas, y yo a mi quimera del estilo, que me arruina el cuerpo y el alma. Pero posiblemente sólo poseemos algún valor gracias a nuestros sufrimientos, porque equivalen siempre a una aspiración.
Nada hay más admirable y heroico, que sacar valor del seno mismo de las desgracias, y revivir con cada golpe que debiera darnos muerte.
Con el neorrealismo nos vimos desde fuera, de modo despejado, casi con descuido, castigando con ese descuido todas nuestras ambiciones creativas. Así le fue devuelta su autenticidad a las cosas, llegando a una función del cine que ya no era personal, egoísta, sino social.
Encuentro más indicios de autenticidad en la Biblia que en cualquier historia profana
La Independencia la hicieron unas clases ilustradas, criollas, mestizas, españoles afincados allí y criollos que decidieron con todo el derecho y legitimidad del mundo que ya estaba bien de depender de los impuestos, las normas, las rigideces impuestas por un sistema económico anquilosado y anticuado que era el que se imponía en España
El poder se tiene mientras se ejerce y su única legitimidad es la entrega total al servicio de los demás
Trabaja y consagra tu lealtad hacia el hombre que hace el informe sobre tu eficacia y hacia quien lo aprueba. Si no lo haces, nunca llegarás a general.
Así como hay hombres cuya sola presencia resulta de una eficacia abortiva indiscutible, la mía provoca accidentes a cada paso, ayuda al azar y rompe el equilibrio inestable de que depende la existencia.
Digamos una vez más que, sencillamente, no se puede pensar en términos de eficiencia cuando se trata de personas. Se piensa en términos de efectividad con la gente y de eficiencia con las cosas.
La vida, por naturaleza, es interdependiente. Tratar de lograr la máxima efectividad por la vía de la independencia es como tratar de jugar al tenis con un palo de golf: la herramienta no se adecúa a la realidad.
Día a día, la figura de Su Majestad el Rey se ha convertido en pieza insustituible en la vigencia cotidiana de la normalidad institucional
La política que apliqué en el gobierno era la que persigue la humanidad como ideal supremo de su progreso y bienestar. Aquella que hace plácida la vida de las sociedades y estimula sus actividades y venturas, en la vigencia de un ordenamiento legal equilibrado, entre las dos grandes fuerzas siempre combatientes: el capital y el trabajo.
Los que desprecian a la gente nunca pueda sacar el máximo provecho de los demás ni de ellos mismos.
La mayor ventaja de la acción pública es su capacidad para satisfacer esa vaga necesidad de una meta y un significado más altos en las vidas de hombres y mujeres. Abducidos por el anhelo de interés y provecho propio, se oscurecen las razones para el altruismo o incluso el buen comportamiento.