La diplomacia soviética es una diplomacia proletaria, una diplomacia bolchevique; que aprovecha todas las contradicciones de los países imperialistas para ahondar sus disidencias y fortalecer el movimiento revolucionario internacional.
Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor.
Quizá acabo como Salvador Allende pero siempre hasta la muerte seré revolucionario
Compañero revolucionario y hermano