¡Cómo hemos de admirar la pureza sacerdotal! -Es su tesoro. -Ningún tirano podrá arrancar jamás a la Iglesia esta corona.
Mirar, admirar hojas verdes, hojas nacientes entre la luz solar.
Nadie que esté entusiasmado con su trabajo puede temer nada de la vida.
Es tonto temer lo que no se puede evitar.