El espíritu de venganza y los supersticiosos cultos del rebaño destruyeron las mejores inteligencias de la raza, y durmieron al resto con costumbres y principios tan dañinos que las fuentes vitales de la sensibilidad y la adaptabilidad de las que depende todo progreso fueron ahogadas para siempre.
Durante un combate, si se economiza un resto de energía, no se puede ganar. Este es un secreto de las artes marciales.
El vino sobrante es para el ayudante.
La Nueva Frontera está ante nosotros, lo queramos o no: áreas todavía no exploradas de la ciencia y del espacio; problemas no resueltos de la paz y la guerra; restos inconquistados de ignorancia y prejuicios; cuestiones no solucionadas de pobreza y excedentes.
No hay cosa más mediocre en el mundo que la posesión de una mujer, amigo mío; quien ha tenido una, ha tenido ciento: la única forma de alejar la monotonía de esos triunfos insípidos, es deberlos sólo a la astucia y únicamente sobre los restos de un tropel de prejuicios vencidos pueden encontrarse algunos encantos.
Nuestra querida enfermera jefe es de las pocas con la fuerza de espíritu suficiente para defender tan grande y antigua tradición faulkneriana en el campo del tratamiento de los desechos de la cordura: la Cauterización del Cerebro.
El decrecimiento, al igual que promueve el reciclaje de desechos materiales, también debe interesarse por la rehabilitación de los excluídos. Y si el mejor reciclaje consiste en desechar menos, la mejor forma de rehabilitación social consiste en evitar la exclusión.
No aspiramos a un chorreo de la economía, esa es una expresión mediocre. Eso es darle las migajas que caen de una mesa al pueblo. Nosotros aspiramos a un verdadero crecimiento de la economía que beneficie a todos los peruanos.
La suerte es el residuo de los designios.
El Yo descarta la ilusión de yo y, sin embargo, sigue siendo yo. Ésa es la paradoja de la autorrealización. En lugar del yo original, la autoentrega perfecta deja un residuo de Dios en el cual el yo se pierde. Ésa es la forma más alta de devoción y entrega y la culminación del desapego.
En un caso de cien, un asunto se discute porque es oscuro, en los noventa y nueve restante es oscuro porque se discute excesivamente
Creo que la prestación de servicio útil es el deber común de la humanidad y que solo en el fuego purificador del sacrificio se consume la escoria del egoísmo y se libera la grandeza del alma humana
Desde que el trabajo cese de ser considerado como patrimonio del esclavo y de las clases ínfimas de la población, todos harán mérito de él algún día, y la ociosidad lejos de ser un título a la consideración, no será ya mirada sino como un delito de la escoria de la sociedad
Tan corta como es la vida, aún la acortamos más por el insensato desperdicio del tiempo.
Desear ser otra persona es un desperdicio de la persona que eres