Si hubiéramos de proponer una divisa para nuestra política económica lanzaríamos la siguiente, que nos parece resumir dramáticamente esa necesidad de invertir la riqueza producida por el sistema destructivo de la mina, en crear riqueza agrícola, reproductiva y progresiva: sembrar el petróleo.
No es necesario sembrar las malas hierbas, se siembran ellas mismas bastante fácilmente.
El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es hoy. No malgastes ni un minuto de tu vida, piensa que algún día te vas a morir y cualquier día puede ser el último.
Por los méritos de la Santa Madre la Iglesia, en que yo mi esperanza tengo (y cuyos miembros vivos sois vosotros), confío en Cristo Nuestro Señor que me ha de oír y conceder esta gracia: que use este inútil instrumento mío, para plantar la Iglesia