La Eulogia es una santa. No como mi cuñada que sufre el síndrome de la Abeja Reina. Se cree una reina y es un bicho.
Estas chicas tienen síndrome de cenicienta: viven en un mundo prestado
Me dejó la amarga impresión de que lo que había visto a través de su pupila estancada era la sombra de la muerte.
Sólo sabemos invocar como niños el frío por miedo de irnos solos a la sombra del tiempo.