Vísteme de hermosura el pensamiento, serenidad, perennemente unida al árbol de mi vida a contra viento.
No son los pensamientos más profundos los que actúan más duraderamente sobre el mundo.
El verdadero practicante debe ser un soldado que combate incesantemente contra sus enemigos interiores.
Otro generador de vejez es el hábito: el mortífero proceso de hacer lo mismo de la misma manera a la misma hora día tras día, primero por negligencia, luego por inclinación, y al final por inercia o cobardía. El hábito es necesario; es el hábito de tener hábitos, de convertir una vereda en camino trillado, lo que una debe combatir incesantemente si quiere continuar viva.