La pequeña explotación dispersa y aislada ata a los trabajadores al lugar en que residen, los desliga, no les permite adquirir conciencia de su solaridad de clase, no les permite unirse después de haber comprendido que la causa de su opresión no es esta o la otra persona, sino todo el sistema económico.
Atiende tu propio negocio. Conserva tu empleo, pero comienza a adquirir activos verdaderos, no pasivos ni efectos personales que no tienen valor real una vez que están en tu casa. Un automóvil nuevo pierde casi el 25% del precio que has pagado por él, en el momento de sacarlo de fábrica.