Es lo que sé de la crueldad de la paciencia. No hay paciencia más terrible que la paciencia de las trastornadas. He visto a dementes afanarse en tareas interminables: trasvasar arena de una taza perforada a otra, contar las puntadas de un vestido raído o las motas en un rayo de sol, rellenar con las sumas resultantes libros invisibles de contabilidad.
¿Vale la pena afanarse durante veinte años para llegar a la duda, que crece por sí misma en todas las cabezas inteligentes?
Si uno ve los horrores que está sufriendo la gente, creo que no hay mejor momento para esforzarse por buscar una esperanza a través de la imaginación. Es hora de tratar de cambiar las cosas, o al menos de tener la esperanza de cambiarlas de lo contrario vamos a explotar.
No me gustan las comparaciones, creo que sólo hay un Michael Jordan y cada uno debe esforzarse al máximo por desarrollar su juego