En medio del clamor de los aplausos, el hombre inteligente cerrará los ojos, y con la mente pedirá a los que le aclaman: ¡Perdón por haber vencido!
El hombre se adentra en la multitud por ahogar el clamor de su propio silencio.
Amo a mi país, ¡Por los arenques que lo amo! Quisiera que ver pudierais las lágrimas que sollozo al pensar en el barco, en el tren de los emigrantes.
El pueblo se inquieta al ver llorar, como si un sollozo fuera más grave que una hemorragia
Mejor aplicar el llanto siempre que sea posible, como la medicina antigua aplicaba la sangría.
El llanto del hombre en Dios, y en el hombre la alegría, lo cual del uno y del otro tan ajeno ser solía