No es la liberación del miedo, sino el equilibrio del miedo lo que ha hecho posible la superviviencia de nuestra civilización
La definición que da Kant de la Ilustración le gusta a todo el mundo: es la liberación del hombre, la mayoría de edad de la razón y demás. Pero Hamann arremete contra eso. Afirma que Federico de Prusia le viene a decir a Kant: Piensa lo que quieras, pero obedece. Ésa es la supuesta mayoría de edad.
Deja de vigilar a tu alma; ¡mírala cómo sale de estampida al cielo!... Al menor descuido, envuelta en llamas, se suelta y se va hacia otros mundos. ¿De dónde vendrá esa súbita llamarada que la arroja al destierro en parajes celestiales mientras tú te quedas aquí, como victima junto a un cuerpo abandonado?
Porque aquí y en todas partes hay... Pibes en el balcón, también hay pibes en un cajón, y hay mucha rabia suelta y angustia nena y hay mucha, mucha desesperación
Las pasiones engendran a menudo otras que son sus contrarias: la avaricia produce a veces la prodigalidad, y la prodigalidad la avaricia; a menudo somos firmes por ser débiles, y audaces por cobardía.
La peor prodigalidad es la del tiempo.
La generosidad es el único egoísmo legítimo
Después de tantos años estudiando la ética, he llegado a la conclusión de que toda ella se resume en tres virtudes: coraje para vivir, generosidad para convivir, y prudencia para sobrevivir.
Lo que uno ve en otra mujer cuando está borracho, lo ven en garbo cuando está sobrio.
Sólo el motivo constituye el mérito de las acciones; y el desinterés les da la perfeccion.
El mérito de las acciones humannas lo da el motivo de las mismas; el desinterés las lleva a la perfección
Esta obra debe interpretarse con un gran desprendimiento hacia el presente.
La alegría es oración, la señal de nuestra generosidad, de nuestro desprendimiento y de nuestra unión interior con dios.
Mirara hacia donde mirara, ya fuera hacia la tierra durmiente o a las vastas regiones del espacio, la magnificencia del mundo estaba más allá de la mente humana, se advertía la sublimidad de Dios y la majestad de su presencia.
La tierra, por la magnificencia de sus horizontes, las frescuras de sus bosques y la pureza de sus fuentes, ha sido y continúa siendo la gran educadora y no ha cesado de llamar a las naciones a la armonía y a la conquista de la libertad.