El hombre guarda mejor el secreto ajeno que el suyo; la mujer, por el contrario, guarda mejor su secreto que el ajeno.
Hijo mío, guarda la prudencia y la reflexión, no se aparten nunca de tus ojos:22 serán vida para tu alma y adorno para tu cuello.23 Así irás tranquilo por tu camino y no tropezará tu pie.