Cuando el pensamiento llega a ser excesivamente doloroso, la acción es el remedio más fino.
La soledad es para el espíritu lo que el ayuno para el cuerpo, mortal cuando excesivamente larga, aunque necesaria.
Si hay palabras y agravios como cuchillos, cuyas profundas heridas nunca cicatrizan ultrajes cortantes e insultos de dentado y venenoso filo, hay también palabras de consuelo demasiado dulces para el oído receloso, y cuyo eco perdura en nuestra memoria: detalles que son como caricias...
¿Cómo es posible una vida con Dios en una época en la cual existe un Auschwitz? La separación se ha vuelto demasiado cruel, el ocultamiento demasiado profundo... ¿Nos atrevemos a recomendar a los supervivientes de Auschwitz, los Job de las cámaras de gas, 'Den gracias al Señor, porque Él es bueno, porque es eterno Su amor'?
Por bien que uno hable, si habla en demasía acabará diciendo alguna necedad.
El mundo ha honrado en demasía a los críticos, y los ha tomado por hombres de mucho mayor empaque del que realmente tienen.