La democracia no es más que un poder arbitrario constitucional que ha sustituído a otro poder arbitrario constitucional.
El poder arbitrario constituye una tentación natural para un príncipe, como el vino o las mujeres para un hombre joven, o el soborno para un juez, o la avaricia para el viejo, o la vanidad para la mujer.
Si no se aprende, la sinceridad se trueca en grosería; la valentía, en desobediencia; la constancia, en caprichoso empecinamiento; la humanidad, en estupidez; la sabiduría, en confusión; la veracidad, en ruina.
Soy un caprichoso usador de palabras, no un poeta. Ésa es la verdad.
Mi deber es hacer cumplir la ley no sólo con medidas del resorte de la autoridad, sino con el ejemplo para atentar a los que con un escrúpulo infundado se retraían de usar el beneficio que les concedía la ley
Denostar a la Justicia que no juzga a su antojo es una muestra gratis de totalitarismo infundado y berreta. Bonafini no está sola.
Evaluar y prepararse a celebrar lo que se puede conseguir antes de hacerlo es un ejercicio estéril, antipático e innecesario que nunca presagia cosas buenas. Lo ideal es estar llenos de expectativas e ilusión, pero no evaluar lo que haría si, sino hacerlo después.
Nos escondemos en la fría indiferencia al sufrimiento innecesario de otros, incluso cuando lo causamos.
Motiva que haya gente que te acuse sin motivo
Y eso era el amor: un respeto sin motivo concreto.
No pretendo sugerir que las diferencias científicas deberían ser resueltas por sufragio universal, pero yo sólo concibo que las demostraciones sólidas deben basarse en algo más que en afirmaciones vacías y sin fundamento
Fe: creencia sin pruebas en lo que alguien nos dice sin fundamento sobre cosas sin paralelo.
La pobreza material es más insostenible cuando además hay pobreza en el saber y en el espíritu.
Yo fui responsable de no haber aportado. Cuando hablo de esa vanidad que nos ocupa a todos tras el éxito, también me incluyo porque yo hice un uso indebido de la verdad, un uso exagerado de la verdad. Y tan severa fue que habrá tenido que ver con esa soberbia que nos invade a todos cuando creemos que tenemos que presentar nuestros derechos con contundencia.
Lo que el mundo llama genio es el estado de enfermedad mental que nace del predominio indebido de algunas de las facultades. Las obras de tales genios no son nunca sanas en sí mismas y reflejan siempre la demencia mental general.
¿Por qué me matas? ¿Y qué, no estás al otro lado del agua? Amigo mío, si estuvieras de este lado sería injusto matarte y yo sería un asesino. Pero, como estás al otro lado, esto es justo y yo soy un valiente. ¡Bonita justicia la que tiene por límite un río!
Es peor cometer una injusticia que padecerla porque quien la comete se convierte en injusto y quien la padece no.