A la proporción, semejanza, unión e identidad del infinito no te acercas más siendo hombre que siendo hormiga.
Que procedas del cielo o del infierno, qué importa,¡Oh, Belleza! ¡monstruo enorme, horroroso, ingenuo!Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puertaDe un infinito que amo y jamás he conocido
Todo lo individual por sí tiene una medida propia de aptitud, sólo la capacidad del género es inmensurable
Una imagen estética se nos presenta ya en el espacio o ya en el tiempo. Lo que es perceptible por el oído se nos presenta en el tiempo; lo visible, en el espacio. Pero, temporal o espacial, la imagen estética es percibida primero como un todo delimitado precisamente en sí mismo, contenido en sí mismo sobre el inmensurable fondo de espacio o tiempo que no es la imagen misma.
Cuando se aproximan dos bocas consagradas por el amor, es imposible que por encima de este beso inefable, no se produzca un estremecimiento en el inmenso misterio de las estrellas.
Me siento navegante, o mejor, explorador del inmenso universo del arte. El artista es un descubridor, busca las llaves para abrir la puerta de las emociones y de las sensaciones. El arte es un lugar donde racionalidad, fantasía, verdad y ficción se esposan creando una mezcla explosiva.
Todo pueblo, provincia y municipio tienen derecho ilimitado a su completa independencia, con tal que su constitución interna no amenace la independencia y la libertad del territorio vecino
Nuestro barco se había rendido a toda especie de juergas y perversiones. No se interpuso la más tenue barrera entre las profanas pasiones de la tripulación y el ilimitado placer de ellas.
Estoy preparandome duramente para las Olimpiadas de Pekín. Es la primera vez que la Natación de Larga Distancia está presente en una Olimpiada y voy a ir a por todas. Tengo una enorme ilusión.
La originalidad del contexto colonial es que las realidades económicas, las desigualdades, la enorme diferencia de los modos de vida, no llegan nunca a ocultar las realidades humanas. Cuando se percibe en su aspecto inmediato el contexto colonial, es evidente que lo que divide al mundo es primero el hecho de pertenecer o no a tal especie, a tal raza.
Nunca fui un gran portero. Jugué en los juveniles, entrenaba con los profesionales, estaba en un equipo grande, pero no era un grandísimo portero. Tenía mucha ilusión y esfuerzo, pero no era un crack, ni un portero para la historia. Entonces no lo imagino
Ganar el campeonato sería increíble, un grandísimo sueño. No quiero ni pensar en la posibilidad de perder la final: sería un desastre, una catástrofe
Oh Walt, dime, Walt Whitman, si será el infinito exactamente el mismo que cuando caminabas por las playas de paumanok en ronda solitaria- y escuchaste el fantasma a través del oleaje, su gorjeo insistente desgranándose allá...Para ti los paisajes y esta raza de torres, de ti el tema esculpido en el cantil...
El hombre es incapaz de ver la nada de donde sale y del infinito en el que está lanzado.
Una imagen estética se nos presenta ya en el espacio o ya en el tiempo. Lo que es perceptible por el oído se nos presenta en el tiempo; lo visible, en el espacio. Pero, temporal o espacial, la imagen estética es percibida primero como un todo delimitado precisamente en sí mismo, contenido en sí mismo sobre el inmensurable fondo de espacio o tiempo que no es la imagen misma.
Todo lo individual por sí tiene una medida propia de aptitud, sólo la capacidad del género es inmensurable
Dios os llama a servirle en y desde las tareas civiles, materiales, seculares de la vida humana: en un laboratorio, en el quirófano de un hospital, en la cátedra universitaria, en la fábrica, en el taller, en el hogar de familia y en todo el inmenso panorama del trabajo, Dios nos espera cada día.
Sí, el futuro es de los grandes capitales y de los esfuerzos centralizados de las grandes masas. Toda la industria y todo el comercio, acabarán por no ser más que un inmenso bazar único, donde la gente podrá proveerse de todo.
Ganar el campeonato sería increíble, un grandísimo sueño. No quiero ni pensar en la posibilidad de perder la final: sería un desastre, una catástrofe
Por lo cual, sucedía que, cuando la reina quería cabalgar, montaba con más gusto el palafrén cuidado por éste que por ningún otro; cuando eso ocurría, éste lo reputaba grandísimo favor y no se apartaba del estribo, teniéndose por feliz si podía tocarle las ropas.