Un avaro llega a ser rico aparentando ser pobre; un derrochador se hace pobre a fuerza de parecer rico
Los demás hombres son dueños de su fortuna; el avaro es esclavo de la suya.
El avaro visita su tesoro por traerle a la memoria que es su dueño, carcelero de su moneda.
El avaro es el hombre que vive como pordiosero... por temor de llegar a serlo.