¡No me diga que va a barrer, Pereyra! ¡La última tarea doméstica que hizo jué doblar una servilleta!
Por más que lo pienso no logro entenderlo, no se como hacen los relojes cuadrados para doblar las esquinas. -Miguelito.
El supremo arte de la guerra es doblegar al enemigo sin luchar.
Solamente Dios puede doblegar la voluntad del fascismo, los hombres y las cosas, jamás