El fin último del arte es intensificar e incluso exacerbar la conciencia moral de las personas.
El fin último del arte es intensificar e incluso exacerbar la conciencia moral de las personas.
¿Cómo detener en las clases populares la violencia contra los niños que con tanta frecuencia culmina en el asesinato, sin erradicar la miseria extrema y sin intensificar el proceso educativo? ¿Cómo evitar que el machismo proveniente de la pobreza y de la costumbre se sacie y se reproduzca en la esfera doméstica?
Esos que pretenden, para reformarnos, vencer nuestro instinto criminal, que nos den primero de comer. De moral hablaremos después. Esos que no se olvidan de cuidar nuestra formación, sin que por ello dejen de engordar, escuchen esto: por más que le den vueltas, primero es comer, y después de hartos ¡venga la moral!
Hay que cuidar a los ricos para que den más
Soy muy analítica y a veces despiadada conmigo misma, por eso todas estas manifestaciones de afecto por mis años no hacen más que agudizar mis dudas: ¿Qué merezco yo de todo esto? Apenas miro para atrás advierto la gran distancia que existe entre lo que yo hubiera deseado hacer y lo poco que llegué a concretar.
Actuar responsablemente no equivale a agudizar la razón, sino a agudizar los sentimientos.
La elocuencia es el arte de abultar las pequeñas cosas y disminuir las grandes.
Las pequeñas doctrinas humanas, que sólo tienden a enorgullecer y a magnificar a unos pocos, no deberían ser sustituidas por el credo redentor mundial de Cristo.