Que la condenación pueda ser eterna supone a fin de cuentas que el pecado no tiene fin.
El fin del mundo fue algo que me fascinó desde los 13 años porque siempre me decían que estaba por llegar. Cuando finalmente me di cuenta que no era cierto, creo que me convertí en lo que antes me daba miedo
El público elige que es lo que quiere ver, y usted ha hecho su elección, y está muy bien, si algún día nos tenemos que encontrar, solo Dios lo sabe, pero me voy, sabiendo que dije lo que quería decir, que para variar cometí errores, que para variar tartamudeé, que finalmente me di el gusto, porque estaba con ustedes, de ser Gisela y de mostrarme tal cual soy, gracias, hasta la próxima
No fuera menor; y en suma si no queréis sea mi pluma la azada de vuestra huesa, no me tengáis más en calma, que del cuerpo es quien os cura tan confesor, como el cura es el médico del alma.
El brío del texto (sin el cual en suma no hay texto) sería su voluntad de goce: allí mismo donde excede la demanda, sobrepasa el murmullo y trata de desbordar, de forzar la liberación de los adjetivos que son las puertas del lenguaje por donde lo ideológico y lo imaginario penetran en grandes oleadas.
Si se me pidiera que definiera en pocas palabras el término arte, lo llamaría la reproducción de lo que los sentidos perciben en la naturaleza a través del velo del alma.
No digas pocas cosas en muchas palabras, sino muchas cosas en pocas palabras
Quise ponerme de pie, pero estaba retenido en mi sitio, y en la imposibilidad de hacer ningún movimiento. Un frío glacial traspasó mis miembros; sentí el escalofrío de la fiebre: mis visiones se convirtieron en ensueños, y por último quedé dormido.
Los periódicos en España se hacen, en primer lugar para que los lean los periodistas; luego los banqueros; más tarde, para que el poder tiemble y, por último e inexistente término, para que los hojee el público.
La muerte llegará, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.
Siempre he creído que el artista trabaja en un ambiente de angustia y desvelo, pero no pierde su sonrisa y simpatía, porque al fin y al cabo es el dueño de un tiempo que no se mide con el reloj.
El General es decididamente feo y detesta los españoles...
Aunque el mundo contiene muchas cosas decididamente malas, la peor de todas ellas es la sociedad.