Hubo una especie de guerra de clases de baja intensidad en los ochenta. Fue Margaret Thatcher quien acabó con el sistema de clases y separó la aristocracia del Partido conservador
El mayor enemigo del humor es el fundamentalista y el dogmático. Nadie ha visto sonreír a un terrorista o esbozar una sonrisa a un severo conservador cristiano. Generalmente son tan tristes que parecen que fueran a su propio entierro. Basta ver sus rostros crispados. No es raro que sean reaccionarios y hasta violentos.
Un reaccionario es un señor al que le molesta enormemente que reaccionen los demás.
En España siempre ha pasado lo mismo: el reaccionario lo ha sido de verdad, el liberal ha sido muchas veces de pacotilla.