La mera visión del mar solía provocarme las sensaciones que experimenta un cazador cuando oye el griterío de una jauría de perros.
Usted cree que yo soy un hombre y usted una mujer. Eso no es verdad. Yo soy un cazador de hombres y usted algo que ha estado corriendo delante de mí. No hay nada humano en ello. De la misma manera podría esperarse que un perro de caza jurara tiernamente con la liebre que atrapa.
...el sacerdote es un devorador de beefsteak ('bistec'), el sacerdote había formulado de una vez por todas qué es lo que él quiere tener, qué es la voluntad de Dios.
Era el sueño de su vida súbitamente convertido en realidad, la riqueza y el lujo que siempre había deseado. Su ambición de fasto y poder era capaz de hacerla enfermar, era un instinto devorador que seguramente sólo la riqueza lograría apaciguar.