La música se compone de infinidad de recuerdos que nos obligan a ser excesivamente injustos con ella
Siempre he pensado que tan necio es el hombre excesivamente crédulo como el que peca de escéptico.
El esposo de la vaca se llama toro, y es el que usan para las corridas de toros. Pero fuera de eso los toros no sirven para ninguna otra cosa, pues ni dan leche ni son comestibles, ya que su carne es demasiado dura para que uno la pueda masticar a gusto.
Todas las guerras son guerras entre ladrones demasiado cobardes para luchar, que inducen a los jóvenes varones de todo el mundo a hacer la lucha por ellos.