Para poder escapar las penas eternas de la otra vida, procura sufrir tranquilamente por Dios los males de ésta
¡Que los hombres sigan protegiéndonos y nosotras continuaremos gobernándolos desde el lecho con nuestras zalamerías! El que ocupa un trono jamás disfruta de paz y calma. Pero la que es la voz tras el trono, por oculta que esté, disfruta de todas las ventajas y todas las prerrogativas del poder y puede dormir tranquilamente toda la noche.