Cuando investigo y descubro que la fuerza de los cielos y los planetas está dentro de nosotros mismos, entonces sinceramente siento estar viviendo entre los dioses.
Me he limitado casi siempre a complicidades banales, por un terror oscuro a enamorarme y sufrir. Basta con ser prisionero de un instinto, no quiero serlo también de una pasión, y creo sinceramente que no he amado nunca.