No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente.
La oración debería ser la llave del día y el cerrojo de la noche.
Prefiero que mi mente se abra movida por la curiosidad a que se cierre movida por la convicción.
Los celos iracundos de algunas hembras significan, antes que el temor de perder un amante, el recelo de que se cierre un bolsillo
Nadie tiene en Colombia la autoridad de cerrar con candado el camino hacia la paz