Pasa el amor, aparece la musa y se despeja mi sombría inteligencia; otra vez libre, busco la unión entre los mágicos sonidos, los sentidos y los pensamientos.
Dentro de mí pugnaron siempre los extremos, la razón y la fantasía, la casa y el camino, el orden y el azar... Mi musa fue la exaltación, mi vida ha sido un despilfarro.