El hombre no es el creador de las circunstancias, más bien las circunstancias crean al hombre.
El creador ha distribuido diferentes tipos de flores desde los polos al ecuador, cada clima tiene su peculiar vegetación, y la superficie de la tierra puede dividirse en regiones caracterizadas por un predominio de ciertas especies de flores.
Escribir una novela es como bordar una tapicería con hilos de muchos colores: es un trabajo artesanal de cuidado y disciplina.