Este libro os digo que repaséis, que él os ha de encaminar para que, como Ulises, escapéis de tanto escollo como os espera y tanto monstruo que os amenaza.
Si con dar un solo golpe se atajaran las consecuencias y el éxito fuera seguro..., yo me lanzaría de cabeza desde el escollo de la duda al mar de una existencia nueva.
Hay quienes se parecen a un cheque de un millón de dólares contra un banco en quiebra. Prometes mucho y no es posible obtener nada de ellos.
Lo primero que se necesita es que el crédito bancaria sea barato y abudante. Esto solo es posible si cada banco central se libera de la preocupación de sentirse poseedor de las reservas adecuadas de dinero internacional.
No me arrepentía de haberme establecido durante algún tiempo en El Cairo y de haberme hecho bajo todas las circunstancias un habitante de esa ciudad, la cual es la única forma sin duda alguna de comprenderla y amarla; los viajeros no se dan tiempo, de costumbre, para comprender su vida íntima y para penetrar las bellezas pintorescas, los contrastes, los recuerdos.
Su oficio era vender palabras. Recorría el país, desde las regiones más altas y frías hasta las costas calientes, instalándose en las ferias y en los mercados, donde montaba cuatro palos con un toldo de lienzo, bajo el cual se protegía del sol y de la lluvia para atender a su clientela.
No hay peñasco sin nombre.
Los mediterráneos suelen ser mares apacibles, fácilmente navegables, salpicados de islas y abundantes en festoneadas costas con calas y puertos naturales. Un mediterráneo, es pues, tan luego el hombre ha descubierto el arte de navegar, una inmensa calzada abierta a todos los rumbos.
La dignidad no marcha por una carretera recta. El camino por recorrer son múltiples caminos que se hacen al andar: caminos, entonces, que resisten definición. Más que una marcha, es un caminar, un andar. Un caminar, pero no simplemente un pasear. La dignidad es siempre un caminar en contra de: en contra de todo lo que niega la dignidad
Las mujeres son muy inteligentes: nada de soltar al tipo para la carretera con ganas de templar. La leche se queda en casa.
No hay peñasco sin nombre.
–Vuestra Gracia, he oído cómo expresabais diversos sentimientos negativos sobre Ankh-Morpork durante el camino hasta aquí, mmm, mmm. –¡Sí, pero yo vivo allí! ¡Tengo derecho! ¡Es patriotismo!
No hay camino sin democracia participativa y ésta no puede ser constreñida a dar la opinión una vez cada cuatro años. No, no, y no. Tenemos que buscar camino para conocer, aceptar y desarrollar nuestros programas políticos e ideas de acuerdo con las vivencias y sentimientos de la ciudadanía