Desembocar en tu pensar es ver que más allá de lo que da placer va tu razón como un atardecer de arrebol incendiando con su sol.
Cuéntame cómo va cayendo el sol, mientras hablas pensaré: ¡qué guapa esta! Qué suerte ser la mitad del cuento de un atardecer que observo al escucharte porque mis ojos son tu voz.