Érase un hombre que amaba a su hijo más que a la vida. Érase un niño que amaba a su padre más que a la muerte.
La cálida intimidad y la confianza que le demostró su padre eran cosas dignas de ser recordadas. Incluso llegó a decirle: Tengo confianza en ti. Ante este pensamiento, se sintió mucho más reconfortado.
El cristianismo se irá. Se desvanecerá y se encogerá. No necesito discutir eso, estoy en lo cierto y se demostrará. Somos más populares que Jesús ahora. No sé que desaparecerá primero: el rock and roll o el cristianismo. Jesús estaba bien, pero sus discípulos eran torpes y ordinarios. Eso es lo que lo distorciona y lo que arruina para mí.
El amor de Jesús es noble, lo empuja a uno a hacer grandes cosas
Lo contrario de la hipérbole es el trabajo: exactitud, reflexión, precisión. Es dificil hacer del idioma un instrumento exacto y dúctil; y es fácil salir del paso con un superlativo que no dice nada.
El primer signo distintivo de ese arte es lo ilimitado, lo superlativo del mismo; un deseo de superación y un impulso hacia la inmensidad, que es adonde quiere llegar el demonio, porque allí está su elemento, el mundo de donde salió.
Creo en la naturaleza, en las aves, el mar, el cielo, en todo lo que puedo ver o que tiene evidencia real. Si estas cosas son las que entendemos por dios, yo creo en dios. No creo en un dios personal a quien busco por comodidad o a una persona física que me guíe.
No hay límites, sólo oportunidades de triunfar y de alcanzar lo que dios nos coloque por delante.
¿Quién es, pues, el creador y padre de este Universo? Difícil es encontrarlo; y cuando se ha encontrado, imposible hacer que la multitud lo conozca.
El intelectual, el creador, necesita la libertad como el aire mismo que respira. Si éste falta, si la atmósfera de un país, de una región, de una ciudad se vuelve asfixiante, es de rigor que el creador eleve la voz en forma de protesta o de denuncia.