Hay pocos bípedos, después de Adán, que hayan merecido el apelativo de hombres
Hay pocos bípedos, después de Adán, que hayan merecido el apelativo de hombres
Y el mar fue y le dio un nombre y un apellido el viento y las nubes un cuerpo y un alma el fuego.
Hizo listas de las personas con las que había dormido. Puso en rojo los nombres de aquellos que resultaron heridos. Su apellido figura una vez de cada cinco o seis en un rojo tan vivo que al mirarlo dolía. Él lloraba y gemía al pensar que le quedaban aún otros tres días... de El Tercer Dia, El Manifiesto Desastre.