¿Pueden mis siervos construir molinos sin mi permiso? preguntó casi al borde de la desesperación. No, señor. ¿Y sabes por qué está prohibido? Para que tengan que llevar su grano a los molinos del señor y pagarle por la molienda. Y el señor obtendrá beneficios.
Cedazo que filtras mis sentimientos, que sólo dejas pasar besos y deseos, grano que germinas en mi corazón: loca maravilla, bastan tus cejas para agitar mi aliento.