La cobardía intelectual se ha convertido en una verdadera disciplina olímpica de nuestro tiempo.
La fortaleza de un ejército estriba en la disciplina rigurosa y en la obediencia inflexible a sus oficiales.
La disciplina de la palabra escrita castiga tanto la estupidez como la falta de honradez.
La poesía es una disciplina tiránica; vas tan lejos, tan rápido, que en un espacio reducido tenes que desviarte a toda la periferia.