Siento que callar es un pecado capital, en la capital del pecado me quieren decapitar
El mar, el cielo, la montaña, las islas, vinieron a aplastarme en una sístole inmensa, después se apartaron hasta los límites del espacio. Pensé débilmente y sin tristeza en el relato que había intentado articular, relato a imagen de mi vida, quiero decir sin el valor de acabar ni la fuerza de continuar.
Empezar es el trabajo de un día, pero acabar es el trabajo de una vida
Rodeado de estudiantes deslumbrantemente brillantes, no estaba seguro de que pudiera terminar el grado. Sin embargo, recordando la frase de Edison de que el genio contiene un 99 por ciento de transpiración, descubrí un prosaico secreto hacia el éxito. Yo podría trabajar más duro que la mayoría de ellos
La experiencia enseña de manera eficaz pero brutal. Nos instruye de todos los efectos de un acto haciéndonoslos sufrir, y no podemos evitar, a fuerza de quemarnos, terminar sabiendo que el fuego quema.
Siento que callar es un pecado capital, en la capital del pecado me quieren decapitar
El pueblo peruano necesita con urgencia un gobierno revolucionario, para acabar con la corrupción, lobistas REVOLUCIONARIOS, modelo neoliberal, transnacionales y trabajar por el desarrollo del pueblo sin obedecer RECETAS del Banco Mundial, F.M.I, B.I.D Y la ONU que son los enemigos de la humanidad.
Tu futuro puede ser firmar un contrato por tres discos del que sólo grabes uno, hacer una gira con otros dos triunfitos porque solo no llenarías ni un geriátrico, o acabar muriendo de viejo a los treinta años versionando a La Década Prodigiosa
Destino acostumbrado de las nuevas verdades es aparecer como herejías y terminar como supersticiones
Él no tenía paciencia con los haraganes y, en cierto modo como yo en el futuro, no era demasiado popular y se veía un poco marginado. La enseñanza que me dejó fue que siempre debía da el máximo, y que nunca dejara sin terminar lo que había empezado.