Ganas fuerza, coraje y confianza por cada experiencia en la que realmente te detienes a mirar el miedo en la cara. Te puedes decir a ti mismo: 'He sobrevivido a este horror y podré enfrentarme a cualquier cosa que venga'. Debes hacer lo que te crees incapaz de hacer.
Solo con ver a alguien que lleva un parche en el ojo, ya te entran ganas de mirar. Para ver si es de mentira. O para ver el horror que hay debajo.