Salte si me escuchas pocos valen lo que tú vales, sabes que me tienes con solo pulsar el play, ley como que la luz del sol resurge cada día, mira hacia las nubes supe que me encontrarías
Y en esta hora fría, en que la tierra trasciende a polvo humano y es tan triste, quisiera yo tocar las puertas, y suplicar a no sé quién, perdón, y hacerle pedacitos el pan fresco aquí en el horno de mi corazón...
Debería saberlo mejor antes de tocar el fuego dos veces, pero pieso que quizás tu lo hagas
Jamás de los jamases sobre nuestro suelo sagrado ha de pisar insolente la planta invasora porque nuestro orgullo lo impide porque las naves del invasor para llegar a la presa de sus designios tendrán que navegar sobre la púrpura encendida de nuestra sangre joven.
Si intentaren pisar nuestro suelo, en la mar sepultemos sus vidas, y en las olas, de sangre teñidas, luzca opaco el reflejo del sol.