gracias por el beso que me hizo bien y por aguantarte mi boludez, gracias por tu risa que alumbra al sol, gracias por amarme de corazón.
Un Papa no está sólo en la barca de Pedro, aun si es su primera responsabilidad y por esto quiero dar las gracias a todos los que me han acompañado. Nunca me he sentido sólo para cargar las alegrías y el peso del ministerio petrino