Debajo del significante hay nada. (Téngase en cuenta que Lacan de este modo replantea, con ecos de existencialismo, el signo lingüístico estructuralista de Ferdinand de Saussure — en donde a cada significante corresponde abajo un significado —, esta frase es capital para entender a la mayor parte de la obra lacaniana).
Las palabras nunca son claras cuando el concepto no lo es. La confusión de las palabras es siempre una confusión de los conceptos. No existe un buen significante cuando el significado continúa oscuro