No hay nada tan conmovedor como un enamorado que se llega a las puertas de la amada y cuenta sus dolencias a los goznes y a los cerrojos.
Es conmovedor en las óperas ver que cuando lloriquea la que canta todo el coro la consuela.
Resultaba emocionante descubrir esa camaradería entre almas gemelas, y ésta es una de las cosas que me abocaron a convertirme en músico.
Para llevar una vida feliz es esencial una cierta capacidad de tolerancia al aburrimiento. La vida de los grandes hombres sólo ha sido emocionante durante unos pocos minutos trascendentales. Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de hombres de escasa valía
La revolución no es hecha para el pueblo por el liderazgo ni por el liderazgo para el pueblo sino por ambos, en una solidaridad inquebrantable. Esta solidaridad sólo nace del testimonio que el liderazgo dé al pueblo, en el encuentro humilde, amoroso y valeroso con él.
No hay sustitutos adecuados para el padre, la madre y los niños unidos en un compromiso amoroso de cuidado y protección. Ningún gobierno, no importa cuán bien intencionado, puede reemplazar a la familia en este esquema
El burgués es la figura simétrica del romántico
Soy un hombre sin piedad y no habrá tregua alguna. No hay nadie que lleve a cabo un rescate en el último minuto ni tienes la menor posibilidad de escapar. Esto no es un romántico relato de aventuras en que al final el villano cae vencido y el protagonista es condecorado y se casa con la chica. Por desgracia, esas cosas no ocurren en la vida real.
... si poseyéramos una imaginación lo bastante viva y una simpatía lo suficientemente sensible para comprender efectivamente y sentir los sufrimientos de los demás, no tendríamos un solo momento de tranquilidad de espíritu.
Si se plantea la opción entre que no te quiera nadie o bien ser vulnerable, sensible y emocional, entonces quedaos vuestro amor.
Es patético que no podamos vivir con las cosas que no entendemos. Que necesitemos que todo esté etiquetado, explicado y deconstruido. Aunque sea del todo inexplicable. Aunque sea Dios.
Lo patético y trágico en la suerte de este Odiseo no era para nostros lo que había sufrido, sino lo que aún le esperaba y a cuyo encuentro iba a pesar de todo con enteraza y sin ilusiones.