Es verdaderamente importante para el actor o cualquier persona creativa, permitir expresarse, sentirse cómodos, con la libertad de saber que van a aprovechar tus ideas. Hay que tratar mucha gente y respetar lo que hacen. Nada vale más que el hecho de que te acepten una idea tuya y se lleve a cabo. Te da muchísima confianza.
Esto es especialmente cierto en el campo de la educación. El líder en ese campo debe en el futuro, encontrar maneras de enseñarle a las personas como aplicar el conocimiento que reciben en el colegio. El debe tratar más con la práctica y menos con la teoría.
Los políticos necesitan los temores para controlar a la población. Los abogados necesitan los peligros para litigar y ganar dinero. Los medios necesitan historias de miedo para capturar al público. Juntos, estos tres estados son tan persuasivos que pueden desarrollar su labor incluso si el miedo es totalmente infundado, si no tiene la menor base real.
El fanatismo es a la superstición lo que el delirio es a la fiebre, lo que la rabia es a la cólera. El que tiene éxtasis, visiones, el que toma los sueños por realidades y sus imaginaciones por profecías es un fanático novicio de grandes esperanzas; podrá pronto llegar a matar por el amor de dios.
Ha llegado la hora de matar al dragón, de acabar para siempre con el monstruo de las fauces terribles y los ojos de fuego. Hay que matar a este dragón ya todos los que a su alrededor se reproducen. Al dragón de la culpa y al dragón del espanto, al del remordimiento estéril, al del odio, al que devora siempre la esperanza, al del miedo, al del frío, al de la angustia.