La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros, incluso en la basura. Donde no suele cobijarse nunca es en el verbo de los subsecretarios, de los comerciantes o de los lechuginos de televisión.
Dar es el verbo más corto de la primera conjugación, y no dar es el más barato.
Las condiciones de igualdad de tiempo no se cumplen si una opinión llega por los medios de comunicación a doscientos millones de personas antes que una opinión contraria difundida desde una tribuna improvisada en cualquier rincón. No todos dicen la verdad.
La tribuna donde toman asiento los periodistas se ha convertido en el cuarto poder del estado.