Los libros que yo escribo no están en mi biblioteca. El lugar de un libro tuyo es la biblioteca de otro.
El destino de muchos hombres dependió de tener o no una biblioteca en su hogar paterno.
La librería de un hombre es también su retrato, y tan fino que no pueden igualarle ni los pinceles más exactos ni la pluma más penetrante y fiel del mejor biógrafo. Los libros que cada cual escoge para su recreo, para su instrucción, incluso para su vanidad, son verdaderas huellas dactilares del espíritu, que permiten su exacta identificación
Cuando usted entra en una librería tradicional, lo primero con lo que se topa es con los best-sellers, aunque jamás compre un best-seller. Y es que las tiendas físicas están pensadas para responder a los deseos del mítico consumidor medio