Yo era un chico de 28 años y no me había detenido a cavilar sobre ello. Yo no pensé: '¡Dios mío, hemos cambiado la historia del mundo!
Al cavilar sobre las limitaciones del espíritu humano siéntese algo así como abatimientos de rey destronado, nostalgias y desfallecimientos del águila alicortada y prisionera
Los seres humanos ni siquiera se conocen a sí mismos, lo único que sabemos es que el ser humano es distinto a los perros y a los gatos, y tienden a pensar que lo conocen todo.
Las palabras no pueden expresar más que un pequeño fragmento del conocimiento humano, porque lo que podemos decir y pensar es siempre inmensamente menor de lo que experimentamos.
Es por consiguiente, lo mejor tener el mayor conocimiento posible de los objetos al observarlos, y de nosotros mismo al reflexionar sobre ellos.
Un maravilloso hecho para reflexionar es el que cada criatura se constituye como un único y profundo secreto y misterio
Yo era un chico de 28 años y no me había detenido a cavilar sobre ello. Yo no pensé: '¡Dios mío, hemos cambiado la historia del mundo!
Al cavilar sobre las limitaciones del espíritu humano siéntese algo así como abatimientos de rey destronado, nostalgias y desfallecimientos del águila alicortada y prisionera
En ajedrez de nada sirve pensar; hay que reflexionar antes.
¿Es posible, que no se haya aún visto, reconocido, ni dicho nada verdadero e importante? ¿Es posible que haya habido milenios para observar, reflexionar y escribir, y que se hayan dejado transcurrir esos milenios como un recreo escolar, durante el cuál se come una rebanada de pan y una manzana?