Sabemos de dónde venimos: los recuerdos del mundo exterior pueblan nuestros sueños y nuestra vigilia, nos damos cuenta con estupor de que no hemos olvidado nada, cada recuerdo evocado surge ante nosotros dolorosamente nítido. Pero a dónde vamos no lo sabemos.
¡Yo he olvidado mucho, Cynara! lo llevado con el viento, rosas arrojadas escandalosamente con la multitud
En este mundo de información, de técnica, el pobre está marginado del circuito económico.