Hasta que el poder del sistema industrial haya sido destruido completamente, la destrucción del sistema debe ser el ÚNICO objetivo de los revolucionarios.
El hombre no está hecho para la derrota; un hombre puede ser destruido pero no derrotado.
Cuando en mi devastado país la primavera decida que ya es tiempo de florecer de nuevo, tendrá el abono de la osamenta humana que dispersó en todos lados la danza de la muerte.