Escóndeme que el mundo no me adivine. Escóndeme como el tronco su resina, y que yo te perfume en la sombra, como la gota de goma, y que te suavice con ella, y los demás no sepan de dónde viene tu dulzura
Vulnerable, al igual que todos los hombres, a las tentaciones de la arrogancia, de la soberbia intelectual que es la peor, debe permanecer sin embargo sincero y modesto, aunque sólo sea porque sus estudios constantemente le recuerdan que, en comparación con los objetivos gigantes de la ciencia, su propia contribución, no importa lo importante que sea, sólo es una gota en el océano de la verdad