Estás en mí, como latido ardiente, en mis redes de nervios temblorosos, en mis vetas de instintos borrascosos, en los mares de insomnios de mi frente.
Sólo el latido al unísono del sexo y del corazón puede crear el éxtasis.
Cuánto temple en el gesto, cuánto enigma, cuánto fuego rodeándole las manos, los ojos y la boca, cuánta palpitación votiva.
Sólo temblor y palpitación fue su respuesta a la afirmación de que tal vez poseía pero no era
¿Eres Tú?..Lo que siento dentro de mis entrañas ¿No es el pulso amoroso de tu toque divino?
Todo mi trabajo es un pulso entre lo lírico y lo cívico.